Más de 90 millones de ladrillos y construida hace 1700 años, cómo es la cúpula que domina Sri Lanka


Sri Lanka es un país de Asia del Sur con nueve provincias y veinticuatro distritos. Se trata de una gran isla al sur de la India, denominada popularmente como la “isla de los mil nombres”, debido a la cantidad de diversas formas de nombrarla en la antigüedad.

Una de las particularidades de este país es una contrucción momumental llamada Jetavanaramaya, una estupa (un monumento funerario y sagrado del budismo) ubicado en las ruinas del monasterio Jetavana, que es Patrimonio de la Humanidad desde 1982, declarado por la UNESCO, y una estructura importante en la historia de la isla, ya que 1.700 años despues de construcción aún sigue en pie.

Jetavanaramaya está emplazado en Anuradhapura, la que fue la primera capital histórica de Sri Lanka, fundada en el siglo IV a.C. El rey Mahasena comenzó la construcción de la estupa tras la destrucción de un antiguo Mahavihara (monasterio o centro de aprendizaje budista), y luego su hijo completó la monumental obra en el siglo IV d.C.

La cúpula de Jetavanaramaya mide 122 metros y, al momento de su construcción, fue la estupa más alta del mundo, un título que perdió posteriormente. Sin embargo, continúa siendo la más grande en volumen. La historia indica que fue la tercera estructura más alta del mundo, solamente por detrás de las pirámides de Guiza en Egipto.

Los expertos indican que se usaron aproximadamente 93 millones de ladrillos cocidos para realizar la obra. Se encontraron en la región restos de antiguos hornos, lo que confirmó una producción masiva en la época.

Sin embargo, la mano de obra para completar la construcción es uno de los aspectos menos claros. Entonces, el ingenio y dificultad desplegado para su construcción resulta una valiosa innovación y un hito.

Aún hoy, Anuradhapura continúa siendo una de las ciudades más sagradas del mundo budista, y este templo mucho contribuye para tal fin. Sri Lanka fue el primer lugar en adoptar el budismo fuera de la India. Allí la práctica religiosa continúa siendo cotidiana y poco común para el ritmo contemporáneo.

En su aspecto actual se ven reflejados los deterioros del tiempo, pero también la recuperación constante de esta estructura. Esta, además es un peso muy importante para ese país, también representa las tensiones entre diversas ramas de los monjes budistas, ya que, como se dijo antes, se construyó en los terrenos de un ex templo cuya destrucción condujo a una rebelión histórica.

Hoy por hoy, la estupa pertenece a la secta Sagalika. En un informe de la cadena CNN sobre Jetavanaramaya, Godamune Pannaseeha, monje y alto funcionario de arqueología en Anuradhapura declaró que al lugar llegaba gente “a ofrecer túnicas, libros, comida, de todo, para ganar mérito” y que era “una ciudad religiosa viva”. También confirmó que es muy probable que se hayan utilizado elefantes para transportar ladrillos y compactar la tierra.

Fuente: www.clarin.com

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